Los atacantes

Por: Natalia Ortiz Ortega

La democracia colombiana está siendo atacada sistemáticamente nada más y nada menos que por el gobierno actual y es posible mencionar varios elementos perjudiciales que constituyen dichos ataques. El primero de ellos es el noreconocimiento por parte del partido de gobierno del principio democrático de la separación de poderes; el segundo elemento es el personalismo político, que ha caracterizado la dirigencia política uribistas; y el tercer elemento es la represión que se ha desplegado sobre la ciudadanía, en medio de las manifestaciones que tuvieron lugar en septiembre del 2020. Echemos un vistazo más cerca.

El principio democrático de separación de poderes ha sido negado últimamente por el gobierno del presidente Duque a partir de sus acciones. La creciente concentración de poder en el ejecutivo es uno de los indicadores más evidentes. Este aumento de poder hunde sus cimientos en varios componentes, entre ellos la asignación de amistades del presidente Duque en órganos que deben ejercer control en la rama ejecutiva, en este sentido, son malsanamente cercanos al gobierno el fiscal general de la nación, la procuradora general, y el defensor del pueblo. En este escenario de cercanía los conflictos de interés y la parcialidad en los procesos de control y vigilancia al gobierno desdibujan el marco democrático.

Ahora bien, a propósito de la reconfiguration política y socioeconómica que ha generado la crisis epidémica del Covid-19, se puede mencionar otro de los componentes que evidencian la negación del principio de separación de poderes por parte del ejecutivo, a saber, el estado de excepción de emergencia económica que se asumió de cara al manejo del virus que confirió a la presidencia la facultad de ejercer como legislador. Esta medida no necesariamente representaría un problema, siempre y cuando los decretos anunciados respondieran a los intereses y necesidades mayoritarios, pero más allá de la teoría, esta regla no se está cumpliendo y en la actualidad el gobierno puede legislar y puede hacerlo para beneficios particulares1, siendo ambas facultades nocivas para la democracia.

Por otro lado, es el personalismo político propio del uribismo otro de los elementos nocivos. Uno de los rasgos más importantes de este personalismo es la influencia popular a partir de las emociones. Es así como, una vez instaurado un lazo emocional del dirigente con los ciudadanos, los hechos no tienen la importancia política que tienen las emociones de las personas. En este sentido, el miedo, el odio, o el aprecio casi devocional forman parte importante de los impulsos del electorado, y de la opinión pública.

La personificación del poder, deteriora los entornos democráticos desde distintos frentes. Es problemático particularmente porque resalta la primordialidad y trascendencia de ciertos funcionarios y no de las instituciones que conforman el sistema político. En teoría, hay más disposición para la democracia si x o y líder permanece en su sitio de representante de las mayorías y se abstiene de utilizar la institucionalidad para obtener beneficios particulares.

Este personalismo se ha venido haciendo desde el no reconocimiento del imperio de la ley, y desde la persecución a la oposición política. En un sentido ilustrativo de cómo se resalta esta trascendencia e importancia de ciertos individuos por encima de las instituciones, se puede mencionar el contexto de los procesos judiciales en los que se ha requerido al expresidente Álvaro Uribe a comparecer por fraude procesal y soborno de testigos. En estos casos el gobierno ha descalificado, cuestionado y atacado a la corte suprema de justicia, y ha defendido, en los medios de comunicación y publicitarios al expresidente Uribe. Esta postura del gobierno, no sólo viola el principio de separación de poderes ya mencionado, sino que también, apoyado en ese personalismo político, hace a un lado la debida neutralidad y el imperio de la ley defendiendo a un funcionario cuestionado.

Por último, en cuanto a la represión ciudadana es importante mencionar que los ataques del gobierno a la movilización en las calles constituyen otro golpe a la democracia. Siguiendo con las formas ilustrativas podría incluirse también el ejemplo de la policía que últimamente ha estado en el foco público. Esta institución armada tiene como espina dorsal el principio de proteger a los ciudadanos respetando la proporcionalidad de la fuerza y el debido proceso, con el entendido de que la preservación de las propiedades materiales, del espacio público o del orden, no están por encima del respeto a la vida. A contracorriente con lo dicho, cabe recordar entre tantos hechos de abuso y brutalidad, a los ciudadanos que fueron asesinados por policías en medio de las protestas (algunos de ellos no hacían parte de las manifestaciones2), y cabe asimismo señalar estos actos como un problema de seguridad serio y trascendiendo de ello, como un problema de autoritarismo por parte de esta institución, que lejos de fungir como garantes del derecho a la protesta y de la seguridad ciudadana en medio de las movilizaciones, fungen como un bastión del gobierno represivo.

La protesta social es uno de los elementos que oxigena la democracia, en mayor medida porque es una acción colectiva que reúne una serie de llamados y peticiones al gobierno, generalmente cuando no se están teniendo en cuenta los intereses y las necesidades de la ciudadanía. En esta dirección el gobierno ataca la movilización ciudadana a partir de dos estrategias principales que son la represión y brutalidad policial y la criminalización y estigmatización de la ciudadanía que sale a marchar, utilizando los medios de comunicación tradicionales que los presentan en sus canales como vándalos, aliados guerrilleros, o como delincuentes. Esta estrategia autoritaria

Pie de pagina

1 https://www.portafolio.co/negocios/empresas/prestamo-estatal-a-avianca-con-mas-dudas-quecertezas-544158

https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/coronavirus-investigan-contratos-a-donantes-decampanas-politicas-509348

https://transparenciacolombia.org.co/2020/08/18/persisten-riesgos-contratos-covid19/

2 https://www.vanguardia.com/colombia/se-elevo-a-13-la-cifra-de-muertos-en-protestas-contra-labrutalidad-policial-en-colombia-LM2871085